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Drakonheim: La Sociedad Gris

Hay quien lo llama artes oscuras y piensa que la necromancia es inherentemente malvada. Algo que, por supuesto, no es. La gente teme lo que no entiende. No culpas al martillo utilizado para asesinar a un hombre; culpas al hombre que lo blande.
Si crees que hice algo malo cuando levanté a los muertos para defender mi ciudad, ódiame. Si crees que hice algo malo cuando utilicé esos cadáveres para reconstruir la ciudad, ódiame. Pero no maldigas a la necromancia. No es más que otra herramienta.
–Dama Nalyka Saldor

La Sociedad Gris es un punto de encuentro para necromantes, pero no son adoradores de un dios oscuro o magos enloquecidos que buscan dominar el mundo. Son intelectuales movidos por la curiosidad. Están fascinados por esa tierra gris entre la vida y la muerte y ven la reanimación de los muertos como el arte definitivo.
La Sociedad Gris traza sus raíces hasta un pasado lejano, el auge del Imperio cevali. Durante su apogeo, la Sociedad tenía miembros en prácticamente todas las ciudades del imperio, pero cuando este entró en decadencia lo mismo pasó con la organización, hasta que solo quedó la rama afincada en Drakonheim. Operaron en secreto durante miles de años, ojeando antiguos textos cuando nadie miraba y realizando sus rituales en las noches de luna llena. Hace mucho que aprendieron a animar esqueletos y zombis y se afanaron por estudiar las artes necrománticas más avanzadas. Ahora pugnan por ser aceptados.
La Sociedad Gris se hartó de trabajar en las sombras. Bajo el liderazgo de la dama Nalyka Saldor la organización preparó el terreno para promover la tolerancia a la nigromancia en Drakonheim. Tras años de planificación, la Sociedad Gris consiguió su objetivo cuando sus miembros usaron un ejército de muertos vivientes para defender Drakonheim de una invasión de grandes trasgos. Cuando la batalla finalizó, la Sociedad Gris continuó dando un buen uso a los muertos vivientes, al utilizarlos para ayudar a reparar el daño que los ataques habían causado a la ciudad.
No es ninguna sorpresa que las reacciones hacia la Sociedad Gris rara vez sean homogéneas. Hay quien los ha acogido como héroes, otros los maldicen como traidores; la mayoría intenta evitarlos y seguir con sus vidas como si nada pasara. Es posible que les tengan miedo, pero no pueden hacer nada para cambiar las cosas. La Sociedad Gris tiene el apoyo del alcalde mayor y de su consejo… además de un ejército de no muertos bajo su control.

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