Ultima Forsan

Los muertos han atravesado nuestras defensas. El
alquimista y el caballero ya han muerto combatiendo y
ese condenado inventor ha huido en su máquina alada.
Han mordido a la gitana y ya no puede esconderse tras
su sardónica sonrisa.
Habréis visto ya muchas veces ocurrirle eso a
los morituri. Hemos logrado encerrarnos en la
armería, donde nos sentamos lo más cerca posible,
reconfortándonos los unos a los otros. Sus heridas son
superficiales, así que pasarán muchos días hasta que se
transforme en uno de ellos, pero la puerta habrá caído
mucho antes que eso.
Pudiera ser la última hora de nuestras vidas.
Quizás así lo sea.