«Quizá ahora te preguntes: ¿Tengo que planificarlo todo antes de escribir? ¿Todos los capítulos, todos los personajes, todos los diálogos?
La respuesta es… depende.
En general, hay dos maneras de enfocar este tema y quienes usan cada uno de los dos sistemas han recibido distintos nombres. George R. R. Martin (el autor de Juego de tronos) los llama jardineros y arquitectos.
Los jardineros no planifican. La planta crece y los jardineros se limitan a verificar que esté sana y a podar cuando hace falta. Los jardineros no le dicen a la planta por dónde crecer, aunque pueden colocar un palo para que crezca recta.
Aplicado a la literatura, los jardineros no suelen hacer esquemas de por dónde debe ir la trama, o qué le va a pasar a cada personaje. Los jardineros imaginan una situación y se dejan llevar. Saben cómo son los personajes y los dejan actuar con libertad, no les obligan a hacer cosas solo porque «lo manda la historia». Tienen una idea general de hacia dónde va la narración, pero dejan que los personajes actúen como quieran y que surjan situaciones inesperadas.
Los jardineros necesitan conocer bien a los personajes, porque sino pueden acabar haciendo cosas incoherentes; la trama incluso podría ir a trompicones (lo que no pasaría si todo estuviera planificado). Pero a cambio los jardineros pueden sorprenderse mientras escriben y encontrar interesantes giros argumentales que aparecen de forma natural.
Por su parte, los arquitectos lo planifican todo. Hacen un plano de la casa antes de empezar, evalúan la solidez del terreno, colocan los ladrillos en el orden adecuado, verifican los niveles de carga de las paredes…, no dejan nada a la improvisación porque no pueden permitirse que la casa se derrumbe.
Desde el punto de vista literario, los arquitectos lo tienen todo registrado. Saben lo que le pasará a los personajes, cuándo habrá una sorpresa en la trama, hacia dóndetelefóse dirige cada diálogo. Cualquier cosa que ocurra estaba premeditada desde hacía tiempo.
Los arquitectos deben trabajar –y mucho– antes de empezar a escribir, puesto que deben tener controladas todas las variables. Pero gracias a eso sus historias pueden dirigirse con elegancia hacia el punto que los arquitectos deseaban, provocando en los lectores las emociones que querían provocar.
Dos puntos de vista muy diferentes, ¿no?
¿Cuál te parece que es mejor?
En realidad, ninguno es mejor que el otro. Aun diría más: no conozco a nadie que sea totalmente jardinero o totalmente arquitecto. Todas las personas que escriben tienen parte de ambos.
Así que te recomiendo que pruebes ambos estilos antes de decidirte. Escribe algo como jardinero y luego escribe otra cosa como arquitecto. Mira a ver cuál de las dos opciones se te hace más natural… y úsala a partir de entonces»
La campaña de financiación de Los mundos que escribes ha superado su ecuador, y cada vez estamos más cerca de tenerlo en nuestras manos. Ha sido mucho el trabajo que hemos realizado para llegar hasta aquí y nos hace una tremenda ilusión verlo ya tan cerca. ¡Muchas gracias a todos!