Publicado el 2 comentarios

Magia con y sin reglas

La magia es fantasía, imaginación, creatividad. No está limitada por nuestras concepciones del mundo, puede hacer cualquier cosa. Eso es parte esencial de las obras que escribimos. No estamos atados por la realidad que nos rodea; si lo estuviéramos, escribiríamos novela histórica o dramas costumbristas. ¡Pero nuestra escritura vive en el reino de lo imposible!
Así pues, quizá te haya llamado la atención el título de este apartado. ¿Magia con reglas? ¡Por supuesto que no! ¡La magia no debe tener reglas, si no no sería magia!
Es un interesante planteamiento para empezar un debate. ¿Una magia con reglas quita algo de su esencia? Un mundo en el que la magia sigue unas normas, ¿es menos imaginativo o fantasioso? ¿Hace que la ambientación se parezca más a nuestro mundo?
Quizá la respuesta no esté tan clara.
Por ello, ¿qué te parece si vemos los pros y los contras de cada opción?

Los mecenas de Los mundos que escribes están ya recibiendo las versiones digitales definitivas. El libro de Fabián Plaza Miranda dedicado a las técnicas de escritura de fantasía y ciencia-ficción estará en las tiendas a lo largo del mes que viene.

Publicado el Deja un comentario

Último día de Los mundos que escribes

Conflictos internos y externos

Lo importante de saber que existen diversos tipos de conflictos es esto: todos pueden acabar clasificados en dos grandes categorías.

Esas categorías son «conflictos internos» y «conflictos externos».

Un conflicto interno es el que viene de dentro del personaje, de su forma de ser, de sus defectos o debilidades como persona, de su manera de pensar, de sus prejuicios, de sus miedos. En estos conflictos el obstáculo que se debe superar está en el propio personaje.

Un conflicto externo es el que le viene impuesto al personaje desde fuera. Puede provenir de la sociedad, de las leyes, de la naturaleza, de la violencia física… Aquí el obstáculo al que se enfrenta el personaje está en el exterior, no en su interior.

Ambos tipos de conflicto pueden ser igual de interesantes. Si los desarrollas bien, no se puede decir que un conflicto externo, por ejemplo, sea más intenso o fuerte que uno interno. O viceversa.

Pero esto es lo más importante: ambos tipos de conflicto son necesarios.

Hacer una buena mezcla de conflictos para una historia es como preparar una salsa: si todos los ingredientes están en la proporción adecuada, el sabor resultante estará lleno de matices. Pero si abusas de uno de los ingredientes, si te olvidas de los demás, la salsa que te salga no tendrá el mismo carácter.

Eso es lo que pasa con una historia y sus conflictos.

Si solo pones conflictos de tipo interno, a la larga aburrirá. Parecerá que todo lo que ocurre tiene que ver con las vueltas mentales que le da el personaje a las cosas. Al cabo de un tiempo, los lectores se aburrirán de tanta introspección.

Por otro lado, si todos los conflictos son externos será difícil que nos identifiquemos con el personaje. No sabremos cuáles son sus demonios interiores, no veremos cómo lucha el personaje contra ellos, y eso hará que lo veamos más lejano.

La clave, pues, está en mezclar bien ambos tipos de conflicto.

Los mundos que escribes. Fabián Plaza Miranda

¡Hoy es el último día para participar en esta campaña! Todos los participantes en ella recibirán, gracias a la cortesía del autor, la versión digital de su novela más exitosa Con otros ojos. ¿Vas a perder la oportunidad?

Podéis verlo aquí.

Recuerda que puedes recibir noticias como esta directamente a tu email apuntándote a nuestro boletín de noticias.

Publicado el Deja un comentario

A 9 días de Los mundos que escribes

«También has de tener en cuenta que otra cosa: siempre es buena idea que la magia o tecnología no sean ilimitadas. Si lo son, te verás en la obligación de arreglarlo todo con un Deus ex machina y eso no te conviene. Los protagonistas no deberían ser todopoderosos gracias a la magia.

En realidad, los inconvenientes de la magia (como veremos al hablar de la segunda ley de Sanderson en este mismo capítulo) pueden hacer que tu mundo sea más interesante.

Ve más allá de las ventajas que ofrece tu idea al mundo. Piensa de qué maneras podría esa idea convertirse en un problema. Eso hará que tu concepto tenga mucha más vida.

Frederic Pohl (de quien te recomiendo que leas su saga de los Heechee) escribió lo siguiente: «Una buena historia de ciencia-ficción debería predecir, no ya el automóvil, sino los atascos de tráfico»

De eso se trata. Con un poco de imaginación, casi cualquiera puede predecir los automóviles. Es muy fácil pensar en las cosas buenas de la tecnología (o magia). Pero todo cambio en una sociedad produce igualmente efectos negativos. Si los olvidamos, nuestro mundo será irreal.

Así que también dedícale tiempo a los atascos.»

 

La campaña para financiar Los mundos que escribes está a punto de finalizar. Gracias a 119 de vosotros podremos poner en el mercado un libro que realmente nos hace mucha ilusión, un libro que explica los rudimentos de la creación literaria, enfocado especialmente a jóvenes escritores con ganas de mejorar su técnica. Podéis verla aquí, y si os parece que el proyecto lo merece, no dudéis en darle más publicidadpor vuestras redes sociales ¡toda ayuda es poca!