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A 9 días de Los mundos que escribes

«También has de tener en cuenta que otra cosa: siempre es buena idea que la magia o tecnología no sean ilimitadas. Si lo son, te verás en la obligación de arreglarlo todo con un Deus ex machina y eso no te conviene. Los protagonistas no deberían ser todopoderosos gracias a la magia.

En realidad, los inconvenientes de la magia (como veremos al hablar de la segunda ley de Sanderson en este mismo capítulo) pueden hacer que tu mundo sea más interesante.

Ve más allá de las ventajas que ofrece tu idea al mundo. Piensa de qué maneras podría esa idea convertirse en un problema. Eso hará que tu concepto tenga mucha más vida.

Frederic Pohl (de quien te recomiendo que leas su saga de los Heechee) escribió lo siguiente: «Una buena historia de ciencia-ficción debería predecir, no ya el automóvil, sino los atascos de tráfico»

De eso se trata. Con un poco de imaginación, casi cualquiera puede predecir los automóviles. Es muy fácil pensar en las cosas buenas de la tecnología (o magia). Pero todo cambio en una sociedad produce igualmente efectos negativos. Si los olvidamos, nuestro mundo será irreal.

Así que también dedícale tiempo a los atascos.»

 

La campaña para financiar Los mundos que escribes está a punto de finalizar. Gracias a 119 de vosotros podremos poner en el mercado un libro que realmente nos hace mucha ilusión, un libro que explica los rudimentos de la creación literaria, enfocado especialmente a jóvenes escritores con ganas de mejorar su técnica. Podéis verla aquí, y si os parece que el proyecto lo merece, no dudéis en darle más publicidadpor vuestras redes sociales ¡toda ayuda es poca!

 

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Spellcaster 01

¡La Spellcaster 01 ya está a la venta!

La revista dirigida por Joseph A. McCullough, llena de artículos suyos para Frostgrave, ha salido a la venta. Incluye reglas tan imprescindibles como las de armas de pólvora negra o las de monturas, así como varios escenarios originales. Todo ello en una bonita revista digital con 22 páginas a color.  Podéis echarle un ojo aquí.

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De jardineros y arquitectos

«Quizá ahora te preguntes: ¿Tengo que planificarlo todo antes de escribir? ¿Todos los capítulos, todos los personajes, todos los diálogos?
La respuesta es… depende.

En general, hay dos maneras de enfocar este tema y quienes usan cada uno de los dos sistemas han recibido distintos nombres. George R. R. Martin (el autor de Juego de tronos) los llama jardineros y arquitectos.

Los jardineros no planifican. La planta crece y los jardineros se limitan a verificar que esté sana y a podar cuando hace falta. Los jardineros no le dicen a la planta por dónde crecer, aunque pueden colocar un palo para que crezca recta.
Aplicado a la literatura, los jardineros no suelen hacer esquemas de por dónde debe ir la trama, o qué le va a pasar a cada personaje. Los jardineros imaginan una situación y se dejan llevar. Saben cómo son los personajes y los dejan actuar con libertad, no les obligan a hacer cosas solo porque «lo manda la historia». Tienen una idea general de hacia dónde va la narración, pero dejan que los personajes actúen como quieran y que surjan situaciones inesperadas.
Los jardineros necesitan conocer bien a los personajes, porque sino pueden acabar haciendo cosas incoherentes; la trama incluso podría ir a trompicones (lo que no pasaría si todo estuviera planificado). Pero a cambio los jardineros pueden sorprenderse mientras escriben y encontrar interesantes giros argumentales que aparecen de forma natural.

Por su parte, los arquitectos lo planifican todo. Hacen un plano de la casa antes de empezar, evalúan la solidez del terreno, colocan los ladrillos en el orden adecuado, verifican los niveles de carga de las paredes…, no dejan nada a la improvisación porque no pueden permitirse que la casa se derrumbe.
Desde el punto de vista literario, los arquitectos lo tienen todo registrado. Saben lo que le pasará a los personajes, cuándo habrá una sorpresa en la trama, hacia dóndetelefóse dirige cada diálogo. Cualquier cosa que ocurra estaba premeditada desde hacía tiempo.
Los arquitectos deben trabajar –y mucho– antes de empezar a escribir, puesto que deben tener controladas todas las variables. Pero gracias a eso sus historias pueden dirigirse con elegancia hacia el punto que los arquitectos deseaban, provocando en los lectores las emociones que querían provocar.
Dos puntos de vista muy diferentes, ¿no?

¿Cuál te parece que es mejor?
En realidad, ninguno es mejor que el otro. Aun diría más: no conozco a nadie que sea totalmente jardinero o totalmente arquitecto. Todas las personas que escriben tienen parte de ambos.

Así que te recomiendo que pruebes ambos estilos antes de decidirte. Escribe algo como jardinero y luego escribe otra cosa como arquitecto. Mira a ver cuál de las dos opciones se te hace más natural… y úsala a partir de entonces»

La campaña de financiación de Los mundos que escribes ha superado su ecuador, y cada vez estamos más cerca de tenerlo en nuestras manos. Ha sido mucho el trabajo que hemos realizado para llegar hasta aquí y nos hace una tremenda ilusión verlo ya tan cerca. ¡Muchas gracias a todos!