Publicado el Deja un comentario

Drakonheim: Pequeño Grendus

Fue entonces cuando sentimos que la montaña sufría.
Las piedras gritaron y el suelo crujía.
Nuestro hogar se convirtió en una pira fúnebre.
De ceniza y fuego todo el día presente.
-La canción de Ceniza y Fuego

La comunidad enana de Drakonheim comienza su historia en los días del Imperio cevali. Durante el apogeo, la población de la ciudad crecía rápido y sus infraestructuras necesitaban crecer a un ritmo mayor del que los trabajadores locales podían ofrecer. Muchos enanos del reino de Grendus bajaron de las montañas a construir las carreteras, puentes, acueductos y otros grandes edificios que necesitaba una ciudad como Drakonheim. Algunos de estos trabajadores se mudaron a la ciudad de forma permanente y trajeron a sus familias con ellos. Poco a poco se fueron juntando en un barrio específico de la ciudad que pasó a conocerse como Pequeño Grendus. Cuando el reino de Grendus se vio acosado por tantos desastres, miles de enanos más huyeron a Pequeño Grendus, hasta tal punto que se ha convertido en el enclave enano más grande de toda la región.
Pequeño Grendus es una ciudad dentro de otra. Algunos de los enanos más aislacionistas pasan sus vidas viviendo en los confines de Pequeño Grendus; ni siquiera se molestan en aprender el idioma de los humanos. Aunque oficialmente responden ante el alcalde mayor, y Boroff Ojos-de-Esmeralda está encargado de “representar a los enanos” en el consejo, un concilio enano supervisa por separado todo lo que pasa en Pequeño Grendus. Mantiene su propia infraestructura y tiene su propia guardia urbana. Desde hace un tiempo, muchos vecinos de Pequeño Grendus hablan de llevar su independencia incluso más allá. Ellos pagan impuestos al Fortín Blanco, sí… ¿pero que les da el alcalde mayor a cambio?
Pequeño Grendus es conocido por sus artesanos, en especial aquellos dedicados al trabajo del metal y la piedra. Muchos aristócratas aseguran que es el único lugar donde se puede conseguir una espada o armadura personalizada de la calidad adecuada.

Publicado el Deja un comentario

Drakonheim: Los Caballeros del Eclipse

Cuando la ley es injusta, cuando los monstruos caminan por las calles, es el deber de todo hombre recto violar la ley y caminar entre las sombras. Nos tacharán de forajidos, nos perseguirán, pero nosotros sabemos la verdad. Los dioses están de nuestra parte.
–Sir Arturo Vales

Pese a todos los esfuerzos de la Sociedad Gris por ser aceptados, muchos en Drakonheim no confían en ellos. La necromancia y los muertos vivientes han sido objetos de terror durante mucho tiempo, sucesos relacionados con dioses oscuros y príncipes demoníacos. La gran mayoría de quienes opinan así se limita a evitar a la Sociedad Gris ya que se sienten incapaces de detenerla.
Los Caballeros del Eclipse, sin embargo, están contraatacando. No importa lo que diga el alcalde mayor o la guardia de la ciudad, estas abominaciones son malvadas y deben ser destruidas. Los Caballeros del Eclipse comenzaron su cruzada atacando por la noche a algunos de los esqueletos y zombis que rondaban por las calles. Hasta el momento, incluso han matado a dos miembros de bajo rango de la Sociedad Gris.
Hay algunos paladines y clérigos entre los Caballeros del Eclipse, pero la mayoría de sus miembros son gente común que simplemente no podía quedarse de brazos cruzados al ver que le estaba pasando a su ciudad. Se organizan en pequeñas células que trabajan de forma independiente, para evitar divulgar información o traicionar los miembros y planes de las otras celdas en caso de ser capturados.

Publicado el Deja un comentario

Drakonheim: La Sociedad Gris

Hay quien lo llama artes oscuras y piensa que la necromancia es inherentemente malvada. Algo que, por supuesto, no es. La gente teme lo que no entiende. No culpas al martillo utilizado para asesinar a un hombre; culpas al hombre que lo blande.
Si crees que hice algo malo cuando levanté a los muertos para defender mi ciudad, ódiame. Si crees que hice algo malo cuando utilicé esos cadáveres para reconstruir la ciudad, ódiame. Pero no maldigas a la necromancia. No es más que otra herramienta.
–Dama Nalyka Saldor

La Sociedad Gris es un punto de encuentro para necromantes, pero no son adoradores de un dios oscuro o magos enloquecidos que buscan dominar el mundo. Son intelectuales movidos por la curiosidad. Están fascinados por esa tierra gris entre la vida y la muerte y ven la reanimación de los muertos como el arte definitivo.
La Sociedad Gris traza sus raíces hasta un pasado lejano, el auge del Imperio cevali. Durante su apogeo, la Sociedad tenía miembros en prácticamente todas las ciudades del imperio, pero cuando este entró en decadencia lo mismo pasó con la organización, hasta que solo quedó la rama afincada en Drakonheim. Operaron en secreto durante miles de años, ojeando antiguos textos cuando nadie miraba y realizando sus rituales en las noches de luna llena. Hace mucho que aprendieron a animar esqueletos y zombis y se afanaron por estudiar las artes necrománticas más avanzadas. Ahora pugnan por ser aceptados.
La Sociedad Gris se hartó de trabajar en las sombras. Bajo el liderazgo de la dama Nalyka Saldor la organización preparó el terreno para promover la tolerancia a la nigromancia en Drakonheim. Tras años de planificación, la Sociedad Gris consiguió su objetivo cuando sus miembros usaron un ejército de muertos vivientes para defender Drakonheim de una invasión de grandes trasgos. Cuando la batalla finalizó, la Sociedad Gris continuó dando un buen uso a los muertos vivientes, al utilizarlos para ayudar a reparar el daño que los ataques habían causado a la ciudad.
No es ninguna sorpresa que las reacciones hacia la Sociedad Gris rara vez sean homogéneas. Hay quien los ha acogido como héroes, otros los maldicen como traidores; la mayoría intenta evitarlos y seguir con sus vidas como si nada pasara. Es posible que les tengan miedo, pero no pueden hacer nada para cambiar las cosas. La Sociedad Gris tiene el apoyo del alcalde mayor y de su consejo… además de un ejército de no muertos bajo su control.