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Otros reinos de amazonas

Los universos de espada y brujería suelen centrarse mucho en la testosterona y los hombres, tratando a las mujeres solo como un botín para el vencedor o un objeto de placer. Por eso mismo, puede ser muy interesante interpretar a una amazona. Las amazonas de Ascaia son las más famosas, pero no son el único grupo de mujeres independientes que existen en los Dominios.

Las valquirias son otro ejemplo muy famoso y en las tierras bárbaras no es infrecuente que una mujer recoja la espada de su padre y enseñe al mundo la heroína que está hecha.

También están las amazonas de Shakara. De acuerdo a los rumores, en las profundidades de la Sabana de Marfil existe una tribu de mujeres guerreras de piel negra que viven en una antigua ciudad construida en oro y alabastro, libres del imperio de cualquier hombre. Circulan todo tipo de historias sobre ellas: hay quien dice que cabalgan a la batalla sobre poderosos leones y las leyendas afirman que sirven a una diosa, la mítica Ascaia. ¿Acaso es coincidencia que su nombre sea el mismo que el de la isla sagrada de las amazonas?

De la Guía del jugador de Beast & Barbarians

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Shangor

Shangor estudia con sospecha la oscura jungla que se abre ante él. Habiendo nacido en los bosques del salvaje norte, suele encontrarse como en casa en este entorno, pero hay algo extraño en esos árboles desconocidos, asfixiados por las plantas trepadoras. Un fuerte olor a descomposición llega hasta su nariz…. algo que le hace pensar en un mal antiguo y tenaz. Nota como se le pone la carne de gallina, como si ojos invisibles le examinasen. De forma instintiva, su mano acaricia la empuñadura del hacha. El contacto con la madera, bien pulida por el uso, permite al enorme bárbaro recuperar la calma.

Se agacha para examinar las huellas en el barro. Cinco hombres, como mínimo, pasaron por aquí, arrastrando con ellos a Korala, la hija del maestre caravanero, a quien secuestraron hace varias horas.

Las huellas de sus pies descalzos son notablemente más pequeñas que las de un hombre adulto y crecido.

¡Pigmeos! —maldice Shangor, pensando en las historias que ha oído sobre estos crueles y huidizos salvajes. Historias sobre silenciosas cerbatanas cargadas con dardos ponzoñosos prometiendo una muerte dolorosa y doncellas secuestradas para sacrificarlas a dioses bestiales. Aun así, la belleza de Korala –y el oro de su padre– es suficiente para hacer a un lado sus preocupaciones.

Avanza siguiendo las huellas y no tarda mucho en percibir un sonido bajo y atronador: ¡los tambores del sacrificio! No están muy lejos. Su agudo oído le conduce certero hacia ellos, hasta llegar a lo que parecen unas imponentes y extrañas ruinas de enorme tamaño.

Desaparecen todas sus dudas. Shangor de inmediato libera su hacha mientras una mueca macabra asoma a sus labios. Como siempre, pensamiento y acción son una única cosa y lo mismo en su mente bárbara e incivilizada.

La luz de la luna ilumina sus masivos músculos cuando, vestido solo con un taparrabos, abandona la oscura jungla, acechando tan silencioso como el leopardo….

de la Guía del Jugador de Bestias y Bárbaros, edición de acero.
Próximamente…