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El Infierno en la Tierra

El Infierno en la Tierra tiene dos claras inspiraciones: la película Mad Max 2: El guerrero de la carretera (1981) y el juego de ordenador Wasteland (1988); pero también el propio trasfondo de Deadlands. Había creado ya una larga y profusa historia relacionada con los Ajustadores de Cuentas y cómo estos pretendían inundar el mundo con miedo, algo que los héroes debían impedir.

Fue en ese momento cuando se me ocurrió que podía ser muy divertido jugar en el Extraño Oeste, pero situado doscientos años después, en un futuro donde los Ajustadores de Cuentas habían vencido. Pensamos llamarlo el “Devastado Oeste” y sería una especie de western postapocalíptico. En nuestra trágica narrativa sustituíamos los nativos indios por descastados mutantes, las motos hacían de caballos y desquiciados chatarreros se convertían en los nuevos científicos locos.

Sería también faltar a la verdad no reconocer que, en ese momento, si bien Deadlands aún no había sido publicado, numerosos tenderos y distribuidores con los que había hablado del tema me habían confesado que creían que nuestro pequeño western de terror no iba a venderse bien. Teniendo eso en cuenta, pensé: “Bueno, no pasa nada. Lo sacamos de todos modos y después lo volamos en pedazos”. Sonaba a idea original —aunque algo extravagante— y, a medida que el proyecto iba creciendo, comencé a pensar en formas de ocultar la identidad de los Ajustadores y la futura existencia del Infierno en la Tierra en el libro básico de Deadlands (en él, los nombres de los Ajustadores se mencionaban con toda la intención en varios títulos).

Por supuesto, Deadlands acabó siendo un enorme éxito, lo que me puso ante un interesante dilema . Habíamos encontrado un auténtico tesoro . . . . ¿qué sentido tenía destrozarlo? Por ello, al final decidimos que El Infierno en la Tierra solo sería un posible futuro —si bien el más probable— del Extraño Oeste . Es un factor importante, pues si los villanos (hagan lo que hagan los héroes) acaban venciendo, todas las aventuras de Deadlands son un poco fútiles.

En la cronología “oficial” de Deadlands, de hecho, los héroes tienen éxito . . . al menos en primera instancia . Al verse derrotados, los Ajustadores hacen trampas (a un gran coste) y envían su  principal asesino, el viejo Stone (tal y como nos gusta llamarlo), atrás en el tiempo a través de los Terrenos de Caza hasta el Extraño Oeste, con órdenes de matar a ciertos valientes antes de que puedan hacer demasiado bien en el mundo.

No pretendo ignorar por completo el tema, pero tampoco me voy a enrollar con él. Es mucho mejor que profundices tú mismo en El Infierno en la Tierra y veas cómo los charlatanes acabaron convirtiéndose en psicos o los benditos en templarios. Comprueba cuántos servidores de los Ajustadores de Cuentas pululan por el mundo en estos días; una pista: son más de cuatro y casi imposibles de vencer. Fíjate bien en lo que estás leyendo y encontrarás todo tipo de pistas, que se sumergen en el polvoriento pasado del Extraño Oeste y nos cuentan qué ha sido de ciertos individuos, como Mina Devlin y Black River, o el infame Dr. Hellstromme.

Tus jugadores pueden ignorar todo esto si así lo prefieres . Quizás haya por ahí un motero loco con tu nombre, o encontréis un alijo de munición para tu escopeta favorita, junto un pack de latas completo del refresco favorito de antes de la guerra: Burbujicola (“¡Bueno para lo que te aflige!”). Si rapiñas lo suficiente por los yermos, incluso es posible que encuentres alguna reliquia de días ya pasados, una armadura asistida que aún funciona o, incluso, enclaves secretos donde otros supervivientes intrigan para recuperar el mundo. . . o acabar de destruirlo de una vez por todas.

Lo que tienes entre manos no es un simple yermo tóxico. Tampoco es un Apocalipsis cualquiera . Esto es El Infierno en la Tierra.

-Shane Hensley
Abril, 2012

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La Navarra del renacimiento macabro

Navarra es una pequeña monarquía situada al nordeste del país, solida e incondicionalmente fiel a su nobleza y la corona. Por suerte para el país, no se encuentra en la trayectoria de la amenaza que supone la Horda Nueva.

Casi toda la nación es montañosa, con una pequeña zona que da al Atlántico. Sus rutas comerciales serpentean entre los montes hacia el este, hacia Aquitania, protegidas por caballeros de ambos reinos, hacia el oeste, en dirección al Santo Reino y Burgos, y al sur, hacia Aragón. Mantiene excelentes relaciones con todos estos feudos.

Tras los terribles años de la Edad Oscura, hoy Navarra es un feudo bien armado y fortificado, seguro dentro de sus propias fronteras. Varios castillos, torres y murallones defienden los pasos y pueblos de montaña, mientras que las ciudades amuralladas y fortalezas del valle del Ebro protegen esta fértil cuenca, habitada por por campesinos y pastores, impidiendo que los muertos procedentes de Aragón remonten el río.

La anciana y afable Blanca de Navarra es bien querida por todos y mantiene una sincera amistad con el rey-papa, algo que, tal y como es Constantino II, puede considerarse un auténtico milagro. Navarra optó hace tiempo por someterse a la obediencia de Aviñón como doctrina oficial del reino y la propia Blanca de Navarra es miembro de la Milicia Áurea.

Los dos cuerpos militares más característicos del reino son los campeadores y los matamuertos. Los primeros son caballeros ordenados que patrullan las vías del país y los caminos de Santiago, manteniendo así el contacto entre los diversos castillos navarros y los feudos vecinos. Los segundos son tropas de choque, reclutados entre la gente del pueblo, que limpian los campos de toda amenaza, se ocupan de descarriados y bestias infernales o patrullan las fronteras. En ausencia de muertos y sin conflictos internos, las principales amenazas del reino son los bandoleros de Castilla, los saqueadores marinos y los contrabandistas y brujas vascas.

La fuerte asociación con el Sacro Imperio hace que en el reino, y en especial su capital, Pamplona, haya numerosos viajeros, mercaderes y aventureros franceses. Tampoco es que falten monjes y caballeros de esta procedencia: puedes afirmar sin temor a equivocarte que todas las órdenes religiosas del Sacro Imperio tienen algún tipo de representación en Navarra.